Este fin de semana cumplí cuarenta y cinco años. 45. Increíblemente bien vividos.
Camino al lado de una mujer increíble y, juntos, llevamos de la mano a una bodoque de dos años y medio, cuya risa ilumina más allá de donde alcanzamos a ver. Es perfecta. Somos perfectos.
Fuera de casa hay más gente que adoro de la que puedo contar; familia construida a base de estocadas hombro con hombro, copiosas rondas de cerveza, carcajadas en la carretera y silencios oportunos. Algunos ya no están, otros viven muy lejos, pero siempre están allí cuando los busco; a veces al otro lado de la línea, a veces con unas chelas en media cancha, a veces en visitas en sueños o serendipias.
I’m a lucky man to count on both hands the ones I love 🎶
Traigo una chamba que me llena, me reta, me exige, me enseña. A veces me desvela, pero más veces me deja escaparme por un helado con mi niña. Al lado y a cargo de un equipo espectacular, con el que día a día conseguimos un mejor débito, mejor crédito, mejor dinero, mejor México.
La fotografía que TANTO me ha dado, no me deja olvidarla. Cada vez que creo que voy a guardar la cámara por unas semanas, me busca para invitarme algún lugar increíble para compartir con tanta gente lo que veo, lo que vivo, lo que siento.

Y para celebrar estos 45, -un hito que más de alguna vez puse en duda-, durante 45 días transcribiré una nota de alguna de mis libretas de viaje. A veces serán versos, a veces serán frases, a veces serán piensos, a veces serán poemas. A ver qué va saliendo.
Try again. Fail again. Fail better.
Gracias por llegar hasta hasta aquí (in so many ways).