Abro el libro que me acaban de prestar, Lejos de Veracruz y en apenas la segunda página me encuentro esta joya:

Fui a Xalapa como quien va a Comala.
Me compró a la primera. Chale no me quiero poner ni sentimental, ni filosófico, ni nada por el estilo, pero... ¿A cuántos lugares no habremos ido queriendo ir a Comala? A, entre otras cosas, cobrar caras tantas cosas.