La leyenda mexica explica que en Teotihuacán se reunieron los dioses antes de que hubiese día y noche para decidir ¿quién alumbraría el mundo?
El primer hombre en ofrecerse para la penitencia y posterior sacrificio, Tecuzitecatl, era un hombre rico y como tal fueron sus ofrendas. Como nadie más se ofrecía, los dioses mandaron a Nanahuatzin que le entrara, él en cambio era pobre y estaba enfermo, sus ofrendas a diferencia de oro y plumas de quetzal fueron cañas verdes y heno. Tras hacer penitencia y elevar oraciones, los dioses encendieron un fuego y les mandaron a ambos entrar en él. Tecuzitecatl era el primero pero a la mera hora se rajó dándole paso a Nanahuatzin quien sin dudarlo cerró los ojos y entró. Siguiendo su ejemplo, Tecuizitecatl se agarró los huevos armó de valor y entró al fuego.
Los dioses esperaron y los vieron ya convertidos en dioses salir a uno por oriente y al otro por poniente, ambos brillaban con la misma intensidad, pero un asistente a la ceremonia le lanzó un conejo a la cara de Tecuzitecatl, lo que disminuyó su resplandor (los mexicanos somos trolls por herencia divina-genética que se puede trazar varios siglos atrás, el conejo en la luna lo prueba).
Decidieron entonces los dioses que ellos mismos debían morir para darle vida al Sol y a la Luna. Fue el viento quien se encargó de matarlos y empezó a soplar para así mover primero al Sol y más tarde a la Luna.
De allí nace el nombre con el que conocemos ahora a la antigua metrópoli de Teotihuacán, pues significa «lugar donde los hombres se convierten en dioses».

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7 comentarios
Gracias por la sorpresa, gracias por compartirnos datos interesantes. :D
Un buen destino para viajar en las vacaciones, tal vez por algún fin de semana con el de los niños. Va a ser divertido y hay algo nuevo que aprender. Eso es unas vacaciones de verdad en mi opinión sincera.
Saludos,
Carles @ La Masculino