Aquí el peaton simple y sencillamente es una persona, no un tope, como diría Molotov. Es verdaderamente impresionante como al solo bajar el pié sobre el paso peatonal los coches, camiones y bicicletas frenan sin dudarlo, chillando llanta si es necesario. Y además nadie la arma de pedo. Aún me cuesta mucho trabajo aceptarlo, no lo puedo creer.



Y es chistoso porque me di cuenta que extraño muchísimas cosas que jamás extrañaría, como caminar un sábado decembrino por el eje central en las inmediaciones de la plaza de la computación conviviendo con peatones, peatones cafres, peatones microbuseros (que echan lámina todo el tiempo), motos, bicis, diablitos, coches, camiones, microbuseros,... brincando sobre los coches como si estuvieras jugando el nivel final de frogger. Es todo un reto para cualquier mexicano profesional.



Yo solo pido jamás acostumbrarme a esta realidad, pues no duraría ni 15 minutos vivo en México. Ya quisiera ver a varios cuates oriundos de esta zona por alla, pa que vean lo que es bueno.