Desde hace un par de meses, justo atrás de mi casa hay dos obras en construcción con sus respectivas cuadrillas de albañiles chingándole todo el día. Y por ende los ruidos llegan a ser en ocasiones sumamente molestos. Rotomartillos, taladros, sierras, lijas y un largo etcétera. Lo bueno es que con el tiempo me he llegado a hacer cuate de ellos. Platicando de ventana a azotea cuales comadres echando el lavadero, hablando de futbol, el témoc, blah blah. Incluso alguna vez hasta me prestaron unos alicates y alambre, así como a veces les paso cigarros. En su día los felicité y brindaron conmigo.

Hace poco los ruidos aumentaron aún más, y llegué a pedirles que dentro de lo posible le bajaran un tantito al desmadre en las madrugadas (empiezan a trabajar a las 8am). La verdad es que ha dado resultado. Por ejemplo hoy me desperté con el simpático diálogo a todo pulmón del maestro mairo de obra gritándole al chalán en cuestión, como a las 8:30am:

  • mairo: que te aguantes wey, qué no ves que despertamos al don!
  • chalán: oooh pussss... no me grites, que si no empiezo no acabo ora!
  • mairo: ni madres, trae acá esa madre
  • chalán: no jefe, neto, no se'noje, mejor chínguese al dalai (sic).

Supongo (y espero) que haya querido decir "chínguese un dalai".