Imagina que estás en cualquier habitación. Camina hacia la puerta, pero te detienes a la mitad entre donde estabas y la puerta. Vuélvelo a hacer: camina hacia la puerta pero solo la mitad del camino. Y esto repítelo. Así (en estricta teoría) nunca saldrás de la habitación.


Escrito matemáticamente tenemos algo asi:



Si la serie sumara 1 (uno) podríamos salir del cuarto, si solo se acercara a uno tanto como quisiéramos (famoso concepto del épsilon) nunca lograríamos salir. Para evitar pesadillas les adelanto que en el infinito la sumatoria es 1, por lo que si podríamos salir pero en una infinidad (literal) de tiempo.

Esta es una de las paradojas de Zenón de Elea [490?-430? a.C.]. Esta paradoja presenta una de las primeras líneas de pensamiento en torno al infitito. Que fué tratado casi dos mil años después por Leibniz (1666) y posteriormente formalizado (entre otros) por Georg Cantor, quien pagó un muy alto precio por sus decubrimientos y formalizaciones del infinito (alephn) y del contínuo.

Existe otra paradoja, del mismo Zenón que implica tiempo y movimiento: la Paradjoa de Aquiles y la Tortuga, pero esa me sigue costando trabajo.