Don Martín fue peluquero de mi abuelo desde hace más de 20 años. Fue por recomendación suya que hace casi diez años di con su changarrito.
El changarro es feo en serio, pero limpio,… pero en serio feo. Se ven mucho mejores ayeres en las paredes llenas de diplomas y fotos de hace al menos un par de décadas. Decorado a la última moda en 1973 y nunca más vuelto a retocar, pero para esto, ¿a quién le importa?
Entre sus clientes ha tenido a algún presidente de la república "sólo que él me despidió porque una vez se me descompuso el coche y llegué como media hora tarde, salió uno de los secretarios del licenciado y me entregó un sobre con cinco mil pesos, ¡era un dineral en aquel entonces joven! Que como liquidación por los servicios prestados"; senadores "no joven, si viera, cuando llegaba fulanito-de-tal, cuando todavía era buena gente,... se esperaba buena parte de la tarde hojeando las revistas (las denominadas para caballeros) , quesque pa que su señora no lo regañara y nos la pasábamos cotorreando un buen rato. A veces me invitaba a alguna cantina y nos poníamos bien cuetes"; algún actor de alto calibre "imagínese que me mandó llamar a Monterrey, ¡me pagó todo! Porque una escuincla de la producción que le cortó el pelo le hizo un desastre y tenía que filmar en dos días, ni modo que saliera todo tuzado, no, no, y menos siendo mi cliente, ¡no! Hasta me hubiera yo pagado el viaje!".
Estas son sólo algunas de las historias que le he venido escuchando por años. Cada vez que cuenta alguna, es un poco diferente a la vez anterior, un poco de crema por aquí, un poco de salsa por allá, aunque no miente en los orígenes. Varias fotos lo atestiguan.
Ayer fui (en calidad de emergencia) a cortarme el pelo, no había tenido tiempo en varias semanas y como siempre me encontré a don Martín despachando al último cliente. Todo normal, las mismas historias, los mismos chistes... excepto al final, que tuvo a mal avisarme que en un mes se retira. Retiro más que merecido, me consta. Pero me deja en un gran problema, y se lo dije: me quedo sin peluquero.
Para alguien como yo que es tan cuadrado en tantas cosas, que tiene este tipo de costumbres por incambiables, aunado a que las veces que intenté el auto corte, tuve que terminar rapándome (eso sí, por mi propia cuenta), esto representa un verdadero problema... necesito buscar un nuevo peluquero y no puede ser cualquiera, tiene que cumplir con las siguientes características básicas:

  • en alguna parte del exterior del establecimiento debe de tener el cilindro azul, blanca y roja (o al menos la tira de colores).
  • se busca peluquería, no estética, no salón, no chingaderas similares.
  • que el sujeto en cuestión no tenga nombre artístico. Johny, mishél, freddy, fransuá y similares son automáticamente descartados.
  • que afile la navaja con tira de cuero (indispensable).
  • que un "como siempre por favor" sea 100% descriptivo y suficiente.
  • que entre las revistas de la sala de espera no haya catálogos de cortes de pelo, revistas en francés o chingaderas con nombre de vieja. H, maxim, playboy, el libro vaquero y similares son bienvenidas.
  • que cumpla cabalmente la regla de los 150 pesos (i.e. corte + propina <= 150 pesos, originalmente eran 100, pero eso de la inflación me hizo modificarla un poco).
  • que no esté certificado por marcas de belleza.
  • que sepa cortar el pelo.
  • que no esté a más de 15 minutos caminando de donde vivo o trabajo (este es un verdadero problema).
    corte a navaja
    En su momento, encontrar una peluquería con estas características en Barcelona, fue un largo y caro estudio, pero terminé encontrando una, a dos cuadras de mi casa... un mes antes de regresarme... El peluquero era un paki que no hablaba español y tenía que hacerme entender a base de puras señas y con la ayuda de otro paki buen samaritano que medio traducía, fue una experiencia bastante singular. En fin, si saben de alguno por la zona, por favor avisen...