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Este fin de semana pasado me lancé con varios amigos a Das, un pueblito en la Cerdaña con unos paisajes tan buenos, que fotografiarlos era, en cierto modo imposible.

La tirada era ir a esquiar, lo cual, aunque ganas tenía, no pude (discrepancias en los servicios ofrecidos y ofrecidos). No esquié, ergo no me rompí nada, sigo vivo y entero, jejeje.

En el valle, literalmente al lado de la casa, hay un aeropuerto de donde a cada rato salen estos planeadores siendo jalados por una avioneta, me encantaron. Algún día me treparé a uno de estos. Que por cierto, me empezaron a gustar desde algún incidente del señor Thomas Crown.

Y ando muy jetón para un mejor título.